Can Lampazas2016

Can Lampazas está ubicado en una planta baja de la Avenida del Paralelo de Barcelona. Desde su inicio hasta el final, el lugar evoca la grandeza de las pulperías gallegas creando una historia propia. El restaurante se divide en una entrada principal, un pequeño espacio de office y una gran sala; ésta dotada con una cocina abierta donde se puede disfrutar viendo a los chefs trabajar en un grill con carnes y pulpos braseándose.
En total suman unos 380 m2.

Las paredes con delgas de madera de pino nos recuerdan a las maderas de antaño y se combinan con unos pórticos retroiluminados pintados de oro, con unos paneles deployeé que aportan una luz ambiente perfecta para este espacio.
Junto a los pórticos observamos unas estanterías de madera de pino y estructura de hierro, que sustentan decoraciones como calderos de cobre iluminados, rendiendo honor a la tierra del pulpo. Los pavimentos de la sala, se combinan con una alfombra de mosaicos hidráulicos y parquet rústico, haciendo que el visitante se vea inmerso en los recuerdos más profundos de cualquier casa de algún antepasado. (“la casa de la abuela”).
Dichas áreas se yuxtaponen con la grandeza y elegancia del diseño de la zona de entrada y de espera, con paredes de piedra de pizarra gallega, estanterías de madera de pino y una barra de mármol blanco donde el chef hierve, corta, prepara y emplata el delicioso pulpo.
La barra está vestida con calderos de cobre empotrados en el frontal, remarcando que el sustento del local es el caldero y en este caso el pulpo. Las paredes enfrentadas a las barras están vestidas de una cristalera inglesa, que duplican el espacio, ya que éste es bastante estrecho, aportando amplitud y más ángulos de visión.
Conforme avanzamos sobre los pavimentos de hierro negro soldados, llegaremos a la barra principal de mármol blanco país. El contra-mostrador está aplacado de tacos de madera de pino natural soportando estanterías de cristal de 5 metros lineales, abrazadas por dos neveras inmensas llenas de vinos gallegos refrigerados a su temperatura ideal.
Al lado de la barra principal se encuentra una de las mesas comunes y de espera; se trata de una mesa alta con taburetes enfrentada al office del local. Un office claramente casero, antiguo, retro; con armarios y puertas de cristal, con vasijas, cestillos, copas y cubiertos; paredes vestidas con cerámica antigua y un armario de casi 4 metros de altura de hierro y malla deployeé donde se guardan y almacenan todos los licores del restaurante.
La sala principal destaca por su gran altura, sus cuatro lucernarios aportan al restaurante una entrada de luz natural que siempre se agradece; donde todas las instalaciones vistas deben serpentear para salvar todos los obstáculos que durante el recorrido se va encontrando; aportando de esta forma un carácter industrial.
El mobiliario se integra perfectamente en el conjunto del local, jugando con tres tipos de sillas: mezclando la madera, el cuero y el hierro junto a sofás realizados a medida tapizados con una polipiel marrón desgastada pero muy elegante y adecuada.
En cuanto a la iluminación de la sala, destacan las lámparas colgantes del techo, también diseñadas por nuestro estudio; se trata de un arillo de hierro negro que recogen, 10 esferas de cristal trasparente, en la zona central de la sala; en su perímetro las mesas se iluminan con las típicas boquerías de cualquier paraje marino, aportando a la totalidad del restaurante ese aspecto hogareño que nuestro cliente deseaba.

Imágenes de Eugeni Pons

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